Ayer fiesta de “Todos los Santos”, visitamos la casa de Salif. Salif para los que no lo sepáis es el chico que se encarga del Taller Artesanal. Si os acordáis de los pendientes y colgantes de coco y cuerno que llevamos en verano, son obra suya. Quedamos después de la misa, que era a las 8h de la mañana. Él vive en el barrio que está pegado a la misión, el “Quartier Antenne” o barrio antena, nombre debido a las 3 grandes antenas que se pueden ver desde lejos y están en medio del barrio.
Como he dicho antes, está pegado a la misión por lo que
fuimos andando, cosa que nos sirvió para descubrir que mucha gente de los que
vemos diariamente viven en ese barrio. Aquí los barrios a parte de por su
nombre, se conocen por sus habitantes (si hay mayoría musulmana, si son
extranjeros, de qué etnia son, etc). Este concretamente es un barrio burkina
(gente de origen de Burkina Faso, ya sea directamente o por parientes lejanos).
Del barrio os podemos contar varias cosas. La primera, nadie
diría que esto es una ciudad. Las calles no están asfaltadas y las casas están
incrustadas en la vegetación. Muchas están sin acabar (por falta de recursos,
por la guerra, por otros…). También nos llamó la atención la maraña de cables
que iban por el suelo, o enganchados a un palo no muy alto, al lado de las
casas… No me extraña que se vaya la luz cada dos por tres.
Salif también nos explicó que vivía allí con sus tíos
(“padres”) y sus primos (“hermanos”). La
casa es un rectángulo con 3 habitaciones y un salón-comedor. En total, y después
de hacer las cuentas con él, viven en esa casa durante la época de estudios 24
personas…
Aprovechando el momento y que estaban algunas de sus primas,
tuvimos algunas charlas interesantes sobre educación, corrupción, hábitos y
cómo ve Salif Costa de Marfil. En resumen, se hace difícil ver cómo se asume
como “normal” lo que en otros sitios consideraríamos inaceptable. Todas estas
charlas las hicimos acompañadas de algunos refrescos que fue a buscar
expresamente para nosotros. Y cuando digo nosotros es que teníamos Marta y yo,
y nadie más… Ya nos hemos encontrado otras veces en esta situación… es su
manera de acogernos.
La verdad es que fue un rato agradable, divertido y
sorprendente.
De vuelta a casa fuimos a saludar a Marcel, el hombre que
trabaja en casa de los Salesianos limpiando la ropa y cuidando la casa. Marcel
merece un artículo a parte pero en resumen es un joven también burkinabé, que
tiene a su mujer y sus 3 hijas en Burkina. Él está aquí sólo, y les manda cada
mes lo que gana. Nos enseñó su “casa”… es decir, una cama detrás de una
cortinita, un hornillo, y la bici que usa para venir a trabajar. Eso era todo…
De ahí ya volvimos a la misión muy contentos por la
invitación de Salif, y con ganas de poder repetirlo otro día. Nos queda
pendiente la explicación de la visita a un poblado, pero lo haremos con más
tiempo.
Hasta la próxima.
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