dissabte, 2 de novembre del 2013

VISITA A CASA DE SALIF


Ayer fiesta de “Todos los Santos”, visitamos la casa de Salif. Salif para los que no lo sepáis es el chico que se encarga del Taller Artesanal. Si os acordáis de los pendientes y colgantes de coco y cuerno que llevamos en verano, son obra suya.  Quedamos después de la misa, que era a las 8h de la mañana. Él vive en el barrio que está pegado a la misión, el “Quartier Antenne”  o barrio antena, nombre debido a las 3 grandes antenas que se pueden ver desde lejos y están en medio del barrio.

Como he dicho antes, está pegado a la misión por lo que fuimos andando, cosa que nos sirvió para descubrir que mucha gente de los que vemos diariamente viven en ese barrio. Aquí los barrios a parte de por su nombre, se conocen por sus habitantes (si hay mayoría musulmana, si son extranjeros, de qué etnia son, etc). Este concretamente es un barrio burkina (gente de origen de Burkina Faso, ya sea directamente o por parientes lejanos).

Del barrio os podemos contar varias cosas. La primera, nadie diría que esto es una ciudad. Las calles no están asfaltadas y las casas están incrustadas en la vegetación. Muchas están sin acabar (por falta de recursos, por la guerra, por otros…). También nos llamó la atención la maraña de cables que iban por el suelo, o enganchados a un palo no muy alto, al lado de las casas… No me extraña que se vaya la luz cada dos por tres.

Después de un paseíto, llegamos a la casa de Salif. Lo primero que nos llamó la atención fue encontrarnos la foto de un salesiano (Toni Pardo) en el comedor. Para la familia de Salif, Toni fue muy importante y todavía se acuerdan mucho de él. La primera sorpresa fue preguntarle a Salif por su familia… Para empezar nos explicó que la casa donde vive es de sus abuelos, que fueron ellos quien lo criaron junto con su tía, que es a la que llama “madre”. Su madre biológica sigue viviendo en Burkina Faso y no la conoce. Dice que si se cruza con ella por la calle, no sabría quién es. Tienen contacto telefónico, por lo que sabe que tiene 3 hermanas más que no conoce en Burkina y una que sí que conoce en Abidjan. Él es el mayor. Mientras estábamos allí llego su abuelo. No supieron decirnos la edad que tenía,  con problemas porqué le costaba andar llegó hasta un sofá a nuestro lado y estuvo un rato con nosotros. Poco después se despidió amablemente y dijo que tenía que volver al campo a trabajar… no imagináis nuestra cara…

Salif también nos explicó que vivía allí con sus tíos (“padres”)  y sus primos (“hermanos”). La casa es un rectángulo con 3 habitaciones y un salón-comedor. En total, y después de hacer las cuentas con él, viven en esa casa durante la época de estudios 24 personas…

Aprovechando el momento y que estaban algunas de sus primas, tuvimos algunas charlas interesantes sobre educación, corrupción, hábitos y cómo ve Salif Costa de Marfil. En resumen, se hace difícil ver cómo se asume como “normal” lo que en otros sitios consideraríamos inaceptable. Todas estas charlas las hicimos acompañadas de algunos refrescos que fue a buscar expresamente para nosotros. Y cuando digo nosotros es que teníamos Marta y yo, y nadie más… Ya nos hemos encontrado otras veces en esta situación… es su manera de acogernos.

La verdad es que fue un rato agradable, divertido y sorprendente.
De vuelta a casa fuimos a saludar a Marcel, el hombre que trabaja en casa de los Salesianos limpiando la ropa y cuidando la casa. Marcel merece un artículo a parte pero en resumen es un joven también burkinabé, que tiene a su mujer y sus 3 hijas en Burkina. Él está aquí sólo, y les manda cada mes lo que gana. Nos enseñó su “casa”… es decir, una cama detrás de una cortinita, un hornillo, y la bici que usa para venir a trabajar. Eso era todo…

En el patio común de la casa de Marcel (aquí la mayoría de casas se reúnen entorno a un patio común), nos llevamos la sorpresa de ver que el animal de compañía de sus vecinos era un varano. Nos explicaron que lo encontraron de muy pequeño y ahora ya veis en la foto lo hermoso que está. Preguntamos si se lo acabarían comiendo y dijeron que no porqué lo consideraban animal de compañía. No es habitual ni común tener animales de compañía aquí, y menos un lagarto gigante…
 
De ahí ya volvimos a la misión muy contentos por la invitación de Salif, y con ganas de poder repetirlo otro día. Nos queda pendiente la explicación de la visita a un poblado, pero lo haremos con más tiempo.

Hasta la próxima.

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