Hace unas semanas, Yvette (la salesiana que los cuidó aquella noche) y su madre nos dijeron si queríamos acompañarlas a visitar a los bebés. Habían conseguido unos cuantos botes de leche en polvo para donarlos al orfanato. Así que no dudamos en aceptar la invitación.
El viaje lo hicimos con Kalima, un congoleño que trabaja para la ONU en proyectos de Derechos Humanos. La verdad que la conversación que tuvimos tanto a la ida como a la vuelta, fueron interesantes... Incluso tuvimos tiempo de hablar de los distintos niveles de seguridad de la ONU en las regiones del mundo. Allí descubrimos que durante la guerra la zona por la que estábamos pasando en el coche estuvo en nivel 4 sobre 5... Actualmente está en un 3... Para que os hagáis una idea 5 es evacuar la zona. Todo eso en su coche, un 4 x 4 de la ONU con un sistema de control de velocidad que alerta y sanciona siempre que se pase de 110km/h.
Después de hora y media, conseguimos encontrar el orfanato (cosa que tampoco teníamos clara ya que no sabían muy bien dónde estaba). Al llegar nos recibieron dos monjas. Ellas solas se encargan de todo el complejo que no sé si apreciaréis en las fotos, pero es inmenso.
Al bajarnos del coche Yvette y su madre se presentaron y preguntaron por los gemelos a las monjas. Y se nos debió quedar cara de tontos a los 5 al escuchar que los niños habían muerto a los pocos días de llegar. Nos explicaron que uno de ellos tenía el brazo roto... todo esto se suma a las cosas que ya sabíamos que les habían hecho a los niños (tirarlos a las hormigas, no darles de comer...). Después del golpe, nos siguieron explicando casos que han tenido últimamente... y la verdad es que los que salen peor parados parecen ser los gemelos. Un cuarto de los niños que tienen en el orfanato son gemelos... o niños con enfermedades. En teoría en este orfanato los padres "mantienen el contacto" con los niñ@s, y pagan una pequeña cuota... La realidad es muy variada...
Así que un poco alicaídos visitamos las instalaciones que están muy bien. Tienen diversos edificios con habitaciones agrupando a los niños por edades y sexo. A parte tienen algo que no es muy común ver por aquí: juegos para niños (toboganes, peluches...), y la decoración también era infantil.
Por la zona donde está situado el orfanato (cerca de la frontera con Liberia), fue una de las peores durante la guerra no solo por los guerrilleros sino por la misma gente del pueblo que se dedicó al saqueo. A las mismas monjas las asaltaron y se lo llevaron todo... En las paredes todavía se puede ver el paso de la guerra con bastantes marcas de disparos.
La parte positiva que nos quedamos es que por lo menos por lo que parecía el sitio estaba muy bien y las monjas y mujeres que trabajan allí intentan cuidar y dar un hogar a los niños que les llegan, aunque en algunos casos el final no es el esperado, hay en muchos otros que los niños salen adelante.
Os dejamos algunas fotos de la visita y podréis ver a algunos gemelos y gemelas...
L'entrada d'avui és trista i és també un petit retart de la condició humana, preversa i cruel però també generosa i afectuosa.
ResponEliminaEl pitjor no és la mort, el pitjor és saber que la causa d'aquest desconhort ha estat l'acció de l'home.
Com també és cert que allà hi sou homes i dones amb prou coratge i convicció per construir allà on tot tenia un nivell 4 de seguretat.
Una abraçada ben i ben dolça
És molt dur. Aquest pare ha perdut la dona i els fills a qui va procurar un orfenat. La sanitat i la mentalitat haurien de canviar, vosaltres treballeu per això, tan de bo s'aconsegueixin millores, mentrestant sou un bon costat per qui se us apropa.
ResponEliminaMolts records.
Aurora